Sep 01

Enseñanzas de Chenresi, por S.E. Dorje Chang Kabje Kalu Rinpoche

El Buda Shakyamuni dio enseñanzas sobre Chenresi a sus discípulos, las cuales están comprendidas en los Sutras. Todas las prácticas dadas de los Sutras llevan consigo las bendiciones completas del Buda, por lo que pueden ser practicadas por todo el mundo si tienen la aspiración de hacerlas. Así que Chenresi representa la quintaesencia y la unión del amor y la compasión de todos los Budas y Bodhisattvas; de este modo esta meditación de Chenresi puede suscitar ese mismo amor y compasión en los practicantes y crear un movimiento hacia la realización de la Vacuidad, la Absorción Meditativa y plantar la semilla para alcanzar la completa Iluminación en esta misma vida.

En sánscrito el nombre de Chanrezi es Avalokiteshvara, que significa “el que ve con ojos compasivos”. Su nombre indica que la mente de Chenresi es de una compasión que lo abarca todo, expresando el deseo de liberar a todos los seres del sufrimiento del samsara y establecerlos en el estado de la Suprema Iluminación. Al meditar en Chenresi es importante que entendamos el simbolismo comprendido en su forma y palabra. La cualidad más destacable de Chenresi es su completa libertad frente a cualquier tipo de culpa o corrupción. No tiene vestigio de ningún tipo de apegos dualistas a la realidad objetiva o existencia subjetiva y está completamente libre de acumulaciones kármicas.

El cuerpo de Chenresi es del blanco más puro y brillante posible; de su cuerpo irradia, en todas direcciones, una luz multicolor simbolizando la obtención de los cinco conciencias trascendentales que aportan beneficios a todos los seres atrapados en el Samsara. Su sonrisa representa su comprensión profunda y amor por como mira con ojos compasivos a todos los seres sintientes. Sus cuatro manos significan los Cuatro Inconmensurables: Amor, Compasión, Alegría y Ecuanimidad. El primer par están unidas en el corazón sosteniendo una joya que concede todos los deseos, simbolizando sus plegarias a todos los Budas para que no partan al nirvana y se queden para ayudar a todos los seres. La segunda mano derecha sostiene un mala hecho con cristal de cuarzo puro, que simboliza cómo va sacando a todos los seres del samsara . En su mano izquierda sostiene un perfecto loto blanco, el cual simboliza su pureza absoluta y la liberación de los estados de sufrimiento. En su hombro izquierdo tiene la piel de un tipo de antílope llamado krishnasara, que sólo se encuentra en el reino de los dioses y que simboliza la naturaleza pacífica y totalmente no violenta de Chenresi. Está sentado en la postura del loto totalmente quieto y calmado, lo que significa que no reposa ni en el samsara ni en el nirvana, sino que actúa constantemente por el beneficio de todos los seres. Está adornado con sedas y muchas joyas, que representan las seis Paramitas.

Tras recibir la transmisión completa de Chenresi a través de la Iniciación somos capaces de transformar nuestro cuerpo, palabra y mente ordinarios a través de la meditación y la visualización, lo que nos lleva a identificarnos con la forma pura iluminada. Cuando meditamos en el Yidam Chenresi nuestro propio cuerpo ordinario se transforma en el cuerpo puro de Chenresi, el Bodhisattva de la Compasión. Aquí dejamos de lado la fijación en nuestro propio cuerpo y, en vez de eso, nos identificamos con la forma pura del cuerpo de Chenresi. Al hacerlo de esta manera es importante darnos cuenta de que el cuerpo que creamos del Yidam es de apariencia pura y no sustancial. En esta meditación nos identificamos completamente con este cuerpo que está vacío, sin naturaleza propia o realidad última. Más allá de su apariencia pura esta experiencia meditativa se llama “Unión de la apariencia y vacuidad”.

La segunda parte de esta transformación concierne nuestra palabra. Aunque consideremos que nuestra palabra es intangible en el sentido de que simplemente aparece y luego desaparece, en realidad nos relacionamos con nuestra palabra como algo muy real; como nos apegamos tanto a las palabras, a lo que decimos y escuchamos, la palabra tiene tanto poder sobre nosotros. Meras palabras, las cuales no tienen realidad última, pueden determinar nuestra felicidad y también ser la causa de nuestro sufrimiento. De ese modo creamos placer y dolor a través de nuestro apego fundamental al sonido y la palabra. Al recitar el mantra de Chenresi “Om Mani Padme Hung” no nos apegamos a los sonidos y palabras normales con los que nos encontramos en nuestro día a día, sino que empezamos a experimentarlos como esencialmente vacuidad. A través de la meditación en el mantra, la confusión que crea la palabra se transforma en el despertar luminoso llamado “Unión de sonido y vacuidad”.

La última transformación concierne a nuestras mentes. En última instancia todas las causas del sufrimiento son producidas por la mente y es solamente la mente la que es capaz de experimentar sus consecuencias. Sin embargo la mente en si misma es fundamentalmente vacía e ilimitada, pero de alguna forma, aún así seguimos siendo ignorantes de la verdadera naturaleza de la mente debido a la Ignorancia Primordial. Al experimentar la naturaleza vacía de la mente y reposando en esta conciencia despierta podemos sentir un gran alivio de la agitación, confusión y sufrimiento que constituye nuestra experiencia ordinaria. Para purificar nuestras mentes meditamos en el corazón de Chenresi, donde se sitúa la sílaba raíz del mantra: HRI. Como si fueramos Chenresi, visualizamos que muchas luces multicolor irradian hacia fuera de nuestro corazón, purificando los oscurecimientos de todos los seres y estableciéndolos en el estado de la Iluminación. Podemos disolver la visualización de Chenresi en nuestro corazón y permanecer en una meditación sin forma. Descansar la mente en su propia naturaleza se le llama “Unión de conciencia y vacuidad”.

Cuando recibimos la Iniciación de Chenresi y la practicamos con fe y devoción, tendremos una gran ayuda y asistencia en el proceso de comprender la verdadera naturaleza de la mente y podremos así trascender fácilmente este círculo de sufrimiento samsárico. Esa trascendencia es posible en esta misma vida, en el momento de tu muerte o en el bardo del devenir. Por lo tanto os animo a considerar esta enseñanza con gran intensidad, y a remarcar que lo más beneficioso que puedes hacer con tu preciosa existencia humana es alcanzar la Iluminación para poder beneficiar a todos los seres sintientes.